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Deva

Viernes, 25 de marzo de 2005

Si yo fuese un Deva

Reflexiones acerca del Planeta Tierra

Si yo fuese de verdad un Deva no habría llorado en mi butaca del cine viendo la película 'El Hundimiento', ni habría podido expresar mi incontenible ira al salir, una ira mojada por las lágrimas que me produjo el ver el sufrimiento de tantos seres humanos de todas las edades a manos de otros seres fanatizados, completamente faltos de sentido crítico, completamente rendida su libertad moral ante el magnetismo de un líder sumergido en sus delirios y en la adoración de sí mismo.

Un auténtico Deva se hubiese quedado perplejo ante aquel ataque de esquizofrenia colectiva de un pueblo culto y civilizado, ante la fragilidad humana frente a las ideas, pero no lloraría. Yo no soy un verdadero Deva y he llorado por aquellos hombres, por su tragedia incomprensible y también por todos nosotros y por los que vendrán después ya que estamos repitiendo contínuamente la espantosa tragedia de rendir nuestra libertad moral ante los líderes que dicen poseer alguna clase de derecho superior para decidir por nosotros, para decidir qué debemos pensar o qué debemos creer.

Y lloro y me identifico con el miedo de esas gentes que esperan escondidas en los sótanos esperando que la próxima bomba acabe con sus vidas, búm, búm,búm, un espantoso ruído de destrucción, un espantoso terror de muerte. Tengo una amiga que padece una depresión crónica por el terror inenarrable de su mente de niña de 3 años escondida en un sótano de Oviedo durante nuestra guerra civil. Ella es una persona muy inteligente y activa, con un gran sentido del humor, una madre entregada y dialogante que es feliz cuidadando de su numerosa familia, pero de vez en cuando su mente desconecta y se sume en una depresión anímica cargada de sufrimiento y todo su empuje y capacidad de trabajo cesan por completo y no sabe explicárselo porque el terror de una niña de tres años no se puede explicar, solamente se vive.

Es tan horroroso que no puedo con ello, y seguimos, y después de Hiroshima y Nagasaki nada se resolvió, creamos una nueva tragedia que aún nos amenaza y siguen los fanáticos, los líderes, las masas descerebradas que han renunciado a su don más precioso, a su libertad moral. Y por si fuera poco Palestina e Israel, Siria y Líbano, Yugoslavia, Timor, Afganistán, Somalia e Irak ahora también un lugar que no estaba señalado en el mapamundi cuando yo estudiaba, Kirizijistán creo que se llama, hombres de rasgos asiáticos, que viven casi en la miseria ,entregados al pillaje y la destrucción y Rusia y USA interesados por el control de ese territorio fronterizo con China, el Gigante Asiático.

Yo no he vivido entre bombardeos pero he sufrido las consecuencias de dos guerras junto a mi familia y puedo decir que lo peor es el silencio que queda después entre las ruinas, entre las familias destrozadas, entre los proyectos e ilusiones de las vidas rotas que deben recomenzarlo todo desde un montón de escombros morales, superando el horrible cansancio de verlo todo destruído, en silencio, en silencio porque las fábricas ya no trabajan, los astilleros están cerrados y los barcos ya no salen a faenar. Yo no quiero vivirlo de nuevo, no quiero. No quiero tener que dar a mis nietos unas cuantas monedas para que las vayan repartiendo entre esa larga fila de nuevos mendigos que esperan ante la puerta de mi casa porque yo puedo hacerme un bocadillo y ellos solo comen pan. No quiero, no puedo con ello

Por: Deva | Diario de a bordo | Comentarios (0) | Referencias (0)

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Escribo opiniones sobre temas de actualidad que llaman mi atención.Casi siempre en clave de irónico humor galaico-británico.Me atrevo con Religión, Educación y Política aúnque también hay cosas escritas desde los sentimientos y la admiración por lo bello.

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